
El escritor hispano-peruano Mario Vargas Llosa recibió el Premio Nobel de Literatura con este discurso "Elogio de la lectura y la ficción"
Soy un contador de historias y, por lo tanto, antes de proponerles un brindis, voy a contarles una historia.
Érase una vez un niño que a los cinco años aprendió a leer. Eso le cambió la vida. Gracias a los libros de aventuras que leía, descubrió una manera de escapar de la pobre casa, del pobre país y de la pobre realidad en que vivía, y de trasladarse a lugares maravillosos, espléndidos, con seres bellísimos y cosas sorprendentes donde cada día, cada noche, significaba una manera más intensa, aventurera y novedosa de gozar.
Gozaba tanto leyendo historias que, un día, este niño, que ya era un joven, se dedicó también a inventarlas y escribirlas. Lo hacía con dificultad pero, al mismo tiempo, con felicidad y gozando cuando escribía tanto como cuando leía...
El curso pasado trabajamos “mi primer”. Con el pequeño hoplita de Arturo Pérez-Reverte descubrimos la historia de Jerges y de Leónidas. También descubrimos a un niño como nosotros que tuvo una importante misión que cumplir. Hoy con la entrega del premio Nobel de Literatura a Vargas Llosa volvemos a recordar a Fonchito y a su primer amor, porque no hay nada en el mundo que no podamos hacer por alguien a quien queremos… ¡Incluso si pide la Luna!